SUELO PÉLVICO

Los especialistas recomiendan reforzar los músculos del suelo pélvico antes y después del nacimiento del bebé, con el fin de prevenir trastornos que pueden interferir en el bienestar diario. 

Muchas mujeres oyen hablar del suelo pélvico por primera vez cuando están embarazadas. Sin embargo, se trata de una parte del cuerpo importante, que comprende el conjunto de músculos, membranas y ligamentos que cierran la cavidad abdominal y pélvica en su parte inferior. El suelo pélvico sostiene la vejiga, el útero, la vagina y el recto y, además, esta implicado en la vida sexual y puede contribuir a su calidad. 

Conocer el suelo pélvico y mantenerlo sano y tónico es fundamental para la salud femenina. No solo durante el embarazo, con l objetivo de prepararse para el paro, sino también en los meses posteriores al nacimiento del bebé. Si se descuida, el riesgo es tener que afrontar trastornos que pueden convertirse en verdaderas patologías, como incontinencia urinaria, propaso genital, problemas de espalda y dispareunia (dolor en las relaciones sexuales). 

QUE HACER EN EL EMBARAZO

El primer paso consiste en conocer el suelo pélvico. Para ello, es fundamental dirigirse a un fisioterapeuta o una matrona. figuras competentes que pueden ayudar a la mujer a sentir los músculos del suelo pélvico y a contraerlos de forma correcta. 

Una vez identificado el suelo pélvico, se trabaja para mejorar la fuerza, la sujeción y el tono de estos músculos, a través de los ejercicios de Kegel, una serie de ejercicios básicos que comportan la contracción y la relajación de los músculos del suelo pélvico, combinadas con la respiración. Para que se aprecien los resultados, es importante ser constante. De hecho, estos ejercicios se deberían realizar todos los días, como una rutina más de la vida cotidiana. Algunos especialistas aconsejan utilizar ejercitadores de suelo pélvico, que guían a la mujer en la realización de estos ejercicios y le ayudan a efectuarlos de forma correcta. También se recomienda apoyar estos ejercicios con el uso de bonos o esferas vaginales de distinto peso, con el fin de reforzar la musculatura de esta zona de una forma más efectiva. 

Otra técnica que ayuda a proteger el suelo pélvico es el masaje perineal, que puede empezar a practicarse a partir de la semana 34. El periné es la parte más externa del suelo pélvico, una franja de tejido que se extiende desde la vagina hasta el ano, y que, en el momento del parto, se distiende para facilitar la salida d el a cabeza del bebé. Practicar el masaje perineal durante el embarazo aumenta la elasticidad y la flexibilidad de dichos tejidos, y ayuda a prevenir desgarros y episiotomías. Tu matrona te podrá guiar en la técnica correcta para hacerlo. 

LAS SEÑALES DE ALARMA

Éstas son las señales que pueden indicar un mal funcionamiento del suelo pélvico: 

Pérdida de orina después de un esfuerzo (tos, estornudo, levantamiento de pesos...) 

Sensación de pesadez en la zona de la pelvis. 

Salida de agua por la vagina después del baño. 

Sonidos de aire por la vagina  (durante los ejercicios gimnásticos, por ejemplo)

Dificultad para retener gases intestinales o las heces. 

LOS CUIDADOS BÁSICOS EN EL DIA A DIA 

Veamos algunos consejos para prevenir los trastornos provocados por la pérdida de tono del suelo pélvico en la vida diaria: 

Durante el dia, orina con frecuencia: el hecho de aguantar el pipi puede llevar a una sobredistensión de la vejiga, que somete a un esfuerzo a los músculos pélvicos. 

Adopta una buena postura corporal para no sobrecargar el abdomen. Vigila a la hora de coger peso o de realizar algún sobreesfuerzo.

Mantén una buena regularidad intestinal, porque, el estreñimiento puede provocar alteraciones en la funcionalidad del suelo pélvico.

Intenta mantener un peso corporal estable, sin subir ni bajar demasido. 

No fumes: provoca tos crónica, que también es perjudicial para el suelo pélvico. 

Ten relaciones sexuales con frecuencia: según los expertos las contracciones que se producen durante el orgasmo son u excelente ejercicio para el suelo pélvico. 

Cuida tu bienestar intimo, sobretodo si tienes incontinencia: utiliza productos específicos que absorben las perdidas de orina con rapidez neutralizan el olor, y ofrecen máxima protección y discreción. Si sientes molestias o irritación, los geles hidratantes y calmantes te pueden aliviar. 

DESPUES DEL PARTO: LOS MÉTODOS QUE TE AYUDAN

El parto somete a una dura prueba a los músculos del suelo pélvico, que pueden verse especialmente afectados, sobretodos si se ha efectuado una episiotomia o se ha tenido que recurrir a los fórceps. Para recuperar el tono y la contractilidad de estos músculos, es preferible esperar unos 40-50 días después de dar a luz. Éste es el tiempo necesario para que el útero recupere su tamaño normal, los órganos abdominales y pélvicos recuperen su posición en el abdomen y la herida provocada por un posible rasgado o por una posible episiotomia cicatrice. 

Aparte de los ejercicios de Kegel, una técnica muy efectiva para tonificar el suelo pélvico en el postparto es la gimnasia abdominal hipopresiva. En este tipo de ejercicios, no se realizan contracciones activas o voluntarias del suelo pélvico, sino que éste se tonifica involuntariamente cuando activamos los músculos abdominales y el diafragma. El objetivo es trabajar el suelo pélvico en hipopresión, que se consigue realizando una especie de succión de las visceras hacia arriba, por lo que el ejercicio se realiza en apnea respiratoria. Se trata de una disciplina muy efectiva, pero compleja, que requiere la supervisión exhaustiva de un especialista que guíe en la ejecución correcta de estos ejercicios. 

En los casos más graves, puede ser necesario recurrir a otras técnicas más especificas de rehabilitación: una es la electroestimulación, que prevé la inserción de sondas vaginales o rectales, que mediante pequeñas descargas eléctricas, provocan una contracción muscular pasiva; otra es el biofeedback, que comporta una contracción activa por parte de la mujer a través de señales visuales y auditivas, que indican el momento en el que se debe realizar la contracción de los músculos. Los dos métodos se complementan entre si y, con frecuencia, se combinan durante la misma sesión de rehabilitación, ya que la electroestimulación ayuda a fortalecer el muslo si fatigar a la mujer, mientras que el biofeedback aumenta la toma de conciencia del suelo pélvico. Estas técnicas de rehabilitación se pueden practicar en hospitales, si esta presente un área de rehabilitación, o en centros privados de fisioterapia o clínicas ginecológicas. 

Espero que toda esta información os sea de ayuda y no dudéis en dejarnos tus dudas o consejos en los comentarios. 

Todos los comentarios

Deja un comentario