Trucos y consejos para conservar la leche materna

El mejor alimento que se le puede dar a un recién nacido sin duda es leche materna. Contiene anticuerpos esenciales para proteger al neonato de enfermedades típicas de la infancia, como diarrea, alergias o infecciones respiratorias.

Suponen la primera barrera del sistema inmunitario del cuerpo del bebé que hará frente a los primeros patógenos a los que se enfrente el pequeño, por lo que es fundamental que el bebé se alimente bien y siga las indicaciones de los especialistas para poder desarrollarse con normalidad durante las primeras semanas de vida.

No obstante, en ocasiones es habitual que sobre leche materna y es necesario extraerla para seguir estimulando las glándulas responsables de su producción con el fin de que no se detenga de manera súbita su producción. Para ello es fundamental recurrir a la conservación de la leche materna, pero esta se debe realizar en condiciones óptimas y respetar los tiempos estipulados para garantizar que mantienen todas sus propiedades nutricionales para el pequeño.

¿Cómo almacenar la leche materna? ¿Cuánto dura la leche materna congelada? ¿Mantiene las mismas propiedades tras ser descongelada? ¿Es sano ingerirla de nuevo o solo se puede tomar en el momento? Respondemos a todas tus dudas en este post.

Beneficios de la leche materna

Es innegable que los beneficios de la leche materna son muy numerosos y es vital que el pequeño la ingiera durante las primeras semanas de vida para que su cuerpo cuente con los nutrientes y las defensas necesarias como para desenvolverse con normalidad.

Además de proporcionarle anticuerpos vitales para salvaguardar su buen estado de salud y evitar infecciones provocadas por patógenos, la leche materna es de fácil digestión, permite disminuir la probabilidad de sufrir un cólico, contiene electrolitos suficientes para mantenerlo hidratado y le proporciona los niveles de hierro, calcio, magnesio y zinc necesarios.

Además, otro de los beneficios de la leche materna es que favorece el desarrollo emocional e intelectual, ayuda a desarrollar un lenguaje claro de manera temprana y le permite prevenir dolencias potencialmente peligrosas como la diabetes infantil o enfermedades crónicas como la obesidad.

Pero los beneficios de la leche materna no se quedan ahí: a nivel afectivo es un elemento importantísimo porque permite crear un vínculo con la madre vital para su correcto desarrollo, y resulta de capital importancia para la madre porque evita la depresión post-parto, disminuye el riesgo de sangrado y a largo plazo es capaz de prevenir tanto la osteoporosis como el cáncer de mama. Además, estimula la liberación de hormonas que favorece la relajación de la madre, mejorando el vínculo afectivo con el bebé.

Cómo conservar adecuadamente la leche materna

La conservación de la leche materna es un aspecto fundamental para quienes quieran seguir alimentando a sus bebés con esta leche de alto valor nutricional. Para lograrlo, lo mejor es refrigerar o congelar la leche materna de inmediato para que sus propiedades nutricionales no se vean alteradas.

La leche materna es un alimento con numerosas virtudes nutricionales y estas se destruyen si las condiciones de conservación no son las apropiadas. Esto es importante tenerlo presente porque el principal valor de la leche materna son los nutrientes que contienen, algo vital para garantizar el adecuado desarrollo del pequeño.

Conservar la leche materna recién sacada del pecho

La conservación de la leche materna nada más haber sido sacada del pecho de la madre debe realizarse de manera inmediata. Es un proceso algo delicado dada la premura con la que se requiere hacerlo para mantener todas las propiedades.

¿Cuánto dura la leche materna en la nevera? Lo ideal es que se consuma dentro de las 24 horas siguientes, aunque en función del modelo de frigorífico y la temperatura del mismo, es posible que este límite alcance las 48 horas.

Conservar la leche materna fuera de la nevera

¿Cuánto dura la leche materna fuera de la nevera? Es una pregunta recurrente, y es que los tiempos de consumición idóneos se acortan si tenemos en cuenta que al dejar de estar en frío el deterioro de la leche se incrementa.

Eso sí, una vez sea retirada del frigorífico para ser consumida, es necesario que sea ingerida en las próximas dos horas si se mantiene a temperatura ambiente para templarla un poco. Está desaconsejado hervirla o calentarla en el microondas para que no pierda sus propiedades nutricionales, algo vital si se desea proporcionar al niño la cantidad de nutrientes necesaria.

¿Se puede congelar la leche materna?

Al principio es común preguntarse cómo guardar la leche materna de manera correcta, y cuánto dura la leche materna congelada, si es que se puede congelar. Sí que es posible guardarla en el congelador para preservar sus propiedades, pero debe hacerse nada más extraerla del pecho materno para que sus propiedades nutricionales sean casi idénticas en el momento sea consumida.

Ahora bien, ¿cuánto dura la leche materna congelada? No es recomendable no dejarla más de 48-72 horas para que el frío no termine por alterar en exceso su textura, y lo mismo ocurre si decides que el mejor método de conservación de la leche materna es guardarla en la nevera, aunque con la consecuente reducción en el tiempo idóneo de consumo: si está demasiado tiempo, su textura se verá alterada y sus propiedades, mermadas.

¿Cómo actuar a la hora de descongelar la leche materna?

Si no sabes cómo descongelar leche materna adecuadamente, atento porque es uno de los momentos más delicados de todo el proceso. Evita descongelarla “a las bravas”, calentándola al fuego o en el microondas. Lo mejor es que la dejes a temperatura ambiente o en la nevera, pero ojo con los tiempos.

¿Cuánto dura la leche materna en la nevera después de haberla sacado del congelador? Un máximo de dos horas, y trata de que la descongelación sea lo más gradual posible para evitar alteraciones en sus propiedades.

¿Cómo hay que descongelar la leche materna si no se va a meter en la nevera? Simplemente, dejándola fuera a salvo de la luz solar y evitando colocarla cerca de fuentes que emitan olores agresivos. De este modo, se preservarán sus propiedades y su sabor, y el pequeño podrá disfrutar de una leche materna ideal, casi como recién sacada.

Como almacenar la leche materna es algo relativamente sencillo, pon especial atención en el método de conservación y descongelación.

En resumen: sacar leche materna, conservarla y descongelarla

Para que tengas a mano una guía útil sobre cómo guardar la leche materna adecuadamente, hemos preparado una pequeña guía útil para responder a preguntas con respuestas sencillas y de manera recurrente, como cuánto dura la leche materna fuera de la nevera o en cuánto tiempo debe ser consumida tras su descongelación.

Está claro que cuanto más frío mejor para conservar la leche, pero si se guarda en nevera, hay que tener en cuenta la temperatura y el tiempo de almacenado. ¿Cuánto dura la leche materna en la nevera? Aunque puede durar varios días, lo mejor es que se opte por conservarla en nevera máximo 24 horas para que sea consumida en la próxima comida. Así, te aseguras de que tanto la textura como los nutrientes están conservados perfectamente.

¿Y si se saca y se deja a temperatura ambiente? ¿Cuánto dura la leche materna fuera de la nevera? Aquí los tiempos se reducen drásticamente, ya que solo será apta para su consumo en las próximas dos o tres horas tras su extracción.

Por otro lado, tienes que intentar ser práctico. Por eso es importante saber cómo guardar la leche una vez sacada. No es necesario que toda la leche sobrante la almacenes en un mismo recipiente: como almacenar la leche materna supone el mismo esfuerzo independientemente del utensilio que vayas a usar para guardarla, opta por hacerlo directamente en biberones. Así, tienes controladas las dosis desde el principio y te es mucho más cómodo a la hora de preparas comidas y cenas.

Y aquí viene el punto más delicado: cómo descongelar la leche materna sin que sus propiedades se vean alteradas. Lo mejor es hacerlo en nevera, colocando el recipiente al fondo para hacer que el proceso de descongelación se produzca de manera gradual. Ahora bien, emplea la leche cuando esté descongelada, porque si pasan demasiadas horas, se deteriorará y te verás obligado a desecharla.