Parto velado: qué es y por qué sucede

Si vas a ser mamá o te ha picado la curiosidad cómo se puede desarrollar un parto y te has informado por tu cuenta, probablemente hayas leído algo acerca del parto velado. Esto ocurre cuando el bebé nace con la bolsa del líquido amniótico y, aunque estéticamente puede ser sorprendente verlo así, no supone ningún problema para la salud del bebé.

¿Qué es el parto velado y por qué se produce exactamente?

El parto velado siempre ha estado rodeado de misterio y no han sido pocas las veces que han estado ligados a la superstición o los malos augurios, pero lo cierto es que para la madre no entraña ningún problema de salud, y al bebé no le afecta en absoluto salir al exterior sin que la bolsa amniótica se haya roto.

No obstante, para los médicos y todas aquellas personas que presencian el parto, asistir a un parto velado puede ser un acontecimiento casi mágico. Y es que es una ocasión única de ver cómo realmente vive dentro del útero el bebé que nace dentro de la bolsa, siendo tanto para la vista como para el tacto una sensación única.

Quizá tus padres o abuelos te hayan hablado de los bebés que nacen enmantillados. ¿Es lo mismo? Sí, un nacimiento enmantillado es exactamente lo mismo que un parto velado. La primera expresión se utilizaba normalmente por referirse al manto de la Virgen, aunque ahora esa tradición ha caído en desuso.

Para el bebé que nace dentro de la bolsa de líquido amniótico, este tipo de parto no tiene consecuencias siempre y cuando en los minutos posteriores al nacimiento la bolsa se rompa adecuadamente. Para provocar la respiración del pequeño conviene atender a las indicaciones de los médicos, quienes pueden tratar de identificar algunos problemas como la taquipnea transitoria en recién nacidos. Y es que, una vez el bebé ha salido del útero materno, las funciones de la bolsa amniótica ya se dan por satisfechas, habiendo cumplido su misión.

Funciones de la bolsa amniótica

La bolsa amniótica y el líquido que contiene juegan un papel fundamental en el desarrollo del bebé durante el embarazo. Este pequeño saquito donde se desarrolla el feto es hermético y comienza a formarse en las primeras etapas de la gestación.

Conforme pasan las semanas, este saco empieza a llenarse de agua, que comúnmente se le llama líquido amniótico, pensado para amortiguar todos los movimientos del bebé al tiempo que contribuye a mantenerlo a una temperatura estable. Además, la bolsa amniótica hace que el feto pueda moverse libremente por el vientre materno, permitiendo que al menos extremidades como las piernas puedan no permanecer completamente rígidas.

Pero las funciones de la bolsa amniótica van más allá de la mera prevención y la comodidad. Y es que el líquido amniótico contribuye además a la maduración de algunos órganos del bebé, como los riñones o el propio aparato gastrointestinal.

El líquido amniótico, producido por los pulmones y por los riñones del bebé, es utilizado por el organismo para empezar a trabajar los aparatos digestivo y urinario. De hecho, el bebé en ocasiones traga parte de ese líquido y lo expulsa mediante la orina, retornando este a la bolsa amniótica de nuevo. Algo así como si el cuerpo comprobase que funciona correctamente y empezase a hacer los primeros simulacros para cuando al pequeño le toque hacerlo por sí mismo.

¿El parto velado es un síntoma de problemas en el embarazo?

En absoluto. Por norma general, cuando el bebé va a nacer la bolsa de líquido amniótico se rompe por sí sola en el vientre materno, cuyos restos son más tarde retirados por el propio cuerpo de la madre. Pero otras veces esto no sucede así, pudiendo ver un bebé que nace dentro de la bolsa amniótica y esta permanece intacta.

Un parto velado no tiene nada que ver con los principales problemas que puede sufrir el bebé y que están relacionados con la bolsa amniótica, entre los que se encuentran el oligoamnios, el polihidramnios o la corioamnionitis.

El oligoamnios es una de las alteraciones más comunes y tiene que ver con la cantidad de líquido amniótico que hay en la bolsa. Este problema no lo es tanto cuando se produce en las fases finales del embarazo, aunque su cantidad debe oscilar siempre entre los 500 y los 1.000 mililitros. Una cantidad por debajo de ese umbral pondría en riesgo al pequeño, lo que obligaría a adelantar la cesárea o, en otros casos, incluso a un parto prematuro.

El problema contrario es lo que se conoce como polihidramnios. La cantidad de líquido amniótico es excesiva en un 2% de los embarazos, y esto sí puede repercutir negativamente en la salud de la madre, pudiendo producirse problemas como diabetes o incompatibilidad Rh. No obstante, con una ecografía puede detectarse este problema, que en muchos casos desaparece por sí mismo.

La corioamnionitis es algo más delicada, ya que se trata de una infección de las membranas que afecta al líquido del saco amniótico. Sus síntomas son los típicos de cualquier otro proceso infeccioso: fiebre alta, malestar y frecuencia cardiaca alterada. Normalmente, este problema requiere atención médica inmediata para evitar complicaciones futuras.

Todos estos problemas pueden aparecer independientemente de que el parto sea velado o no. Por norma general y por cuestiones lógicas, el polihidramnios hace más complicado un parto velado, ya que cuanta más cantidad de líquido amniótico haya en la bolsa, mayor será la probabilidad de que el saco se rompa durante el alumbramiento.

En cualquier caso, si el bebé nace con bolsa no te tiene que preocupar. Los médicos están al tanto de qué hacer para garantizar la supervivencia del pequeño y romperán la bolsa en breves instantes para facilitar la respiración autónoma del neonato.