Epidural sí o no: todo sobre el parto natural o sin dolor

La epidural es un tipo de anestesia que consiste en inyectar anestésicos en el espacio peridural de la médula espinal, generando un bloqueo anestésico que permite poder parir sin sentir dolor. A pesar de que en algunas culturas todavía resulta habitual parir sin ningún tipo de anestesia, lo cierto es que los avances experimentados en medicina en este campo han ayudado a que múltiples intervenciones médicas puedan desarrollarse sin dolor.

A día de hoy, al menos en Occidente, casi todos los partos naturales se realizan con la ayuda de la epidural para evitar que la madre sufra los dolores típicos del parto. Y es que durante este se produce un ensanchamiento de la pelvis, los huevos se mueven y algunos incluso sufren traumas. Todo, con el fin de que la madre pueda dar a luz al bebé.

La epidural: ¿qué es exactamente?

Uno de los tipos de anestesia más conocidos gracias en parte a su uso en la ficción es la epidural. ¿Qué es este tipo de anestesia y qué la diferencia de otros analgésicos?

La epidural es un tipo de anestesia local que bloquea los receptores del dolor en la mitad inferior del cuerpo. En el parto, es administrada para evitar el dolor que provocan las contracciones del útero, y también es empleada para cualquier tipo de intervención quirúrgica que deba realizarse en las extremidades inferiores.

El uso de la epidural, que es a día de hoy uno de los tipos de anestesia más famosos gracias a su efectividad y al hecho de que no anestesia del todo al paciente, evitando el aturdimiento típico de la anestesia general. Como cualquier tipo de anestesia, en la epidural entra en juego una combinación de medicamentos que permiten bloquear los receptores del dolor de la mitad inferior del cuerpo, mientras la superior se mantiene activa y funcionando con normalidad.

Una de las ventajas de la epidural frente a otros tipos de anestesia es que mantiene consciente al paciente y deja plenamente funcional la mitad superior del cuerpo, evitando entrar en un estado de inconsciencia típico de la sedación o de la anestesia general. Las bondades de la epidural, que es el tipo de anestesia más empleado durante los partos, han llevado al 72% de las mujeres embarazadas a elegirla como método anestésico preferente para dar a luz, según los datos que maneja el Ministerio de Sanidad.

¿Dónde se pone la epidural?

La epidural se inyecta en la espalda, y su aplicación es tan sencilla como efectiva. Precisamente por el lugar donde se pone la epidural, este tipo de anestesia está contraindicada para personas que sufran de dolencias en la columna vertebral, existiendo otras alternativas.

Aunque en boca de los médicos no hay nada como tener un parto natural rápido y sin dolor, a lo cual ayuda el uso de la epidural como método analgésico, existen otras opciones igualmente válidas para evitar sufrir dolores durante el parto.

Para que el médico pueda acceder perfectamente a la zona donde se pone la epidural, puede requerir que el paciente se acueste de lado o que deje al descubierto una zona concreta de la espalda. Normalmente, se pedirá que la madre deje la parte baja de la espalda libre para facilitar su administración. La aguja tiene que alcanzar un pequeño espacio fuera de la médula espinal, que es donde se pone la epidural exactamente para que haga efecto.

Un parto sin anestesia: ventajas que presenta renunciar a la epidural

Mientras que algunas mujeres tienen claro que quieren ser anestesiadas para evitar los dolores del parto, otras tardan en decidir si utilizar fármacos para reducir la sensibilidad. Utilizar la epidural: ¿sí o no? Esa es la gran pregunta que algunas madres, sobre todo las primerizas, se hacen cuando se aproxima la fecha del parto.

Aunque es cierto que con la epidural no duele el parto y que resulta mucho más agradable dar a luz sin sufrir los dolores típicos de las contracciones uterinas, algunas madres tratan de evitar el uso de medicamentos para reducir el dolor, y utilizarlos solo si es estrictamente necesario.

Es cierto que un parto sin anestesia tiene ciertas ventajas, pero son más los beneficios en cuanto a sensaciones que los médicos. Los médicos pueden intentar evitar utilizar medicación si la madre lo prefiere, incluso se puede evitar hacer la episiotomía, la incisión que se realiza para agilizar el parto, pero si existe una mínima posibilidad de complicación, es deber de los médicos hacer cuanto esté en su mano para garantizar el bienestar de la madre y de su bebé.

No obstante, el parto natural sin anestesia es muy doloroso. Los huesos se mueven, algunos incluso sufren traumas y fracturas, y la pelvis se ensancha en tiempo récord para facilitar la salida del bebé. Los cambios que se producen en el cuerpo de la madre producen un dolor que el propio cuerpo, con la segregación de endorfinas y oxitocina, trata de paliar, lo que no quita que sea una experiencia dolorosa.

En este sentido, a pesar de que un parto sin anestesia presente ventajas que en un momento parecían pesar más, es habitual que las madres que en principio renuncian a la epidural la soliciten en cuanto aparecen los primeros dolores serios.

Por tanto: usar la epidural, ¿sí o no? Los médicos lo tienen claro: siempre que sea posible, es necesario hacer uso de ella para evitar los intensos dolores, aunque si no existen riesgos y la mujer es capaz de aguantar el dolor, puede no emplearse. Pero siempre es recomendable utilizarla: es mucho más cómodo para la madre y evita el aturdimiento de las anestesias de cuerpo entero.

¿Duele el parto con epidural?

Todos los médicos insisten en que la epidural es una maravilla porque permiten mantener la mitad superior del cuerpo activa mientras los receptores del dolor están bloqueados en la parte inferior. Lo cierto es que una de las razones por las que la epidural se ofrece a todas las mujeres cuando van a dar a luz es que con la epidural no duele el parto, y hace que la madre esté más centrada y cómoda en dar a luz al bebé que en evitar sufrir más dolores.

No obstante, a pesar de que no duele el parto con epidural, algunas madres sí intentan parir de manera natural sin el uso de anestesia, aunque cada caso tendrá que ser valorado por el médico. Aunque con la epidural no duele el parto, este tipo de anestesia sí puede estar contraindicada en determinadas circunstancias. En estos casos, ¿conviene usar la epidural? ¿Sí o no?

Cada paciente es un mundo y los médicos evaluarán los factores de riesgo de cada persona en el momento oportuno. Para aquellos casos en los que se deba optar por otro tipo de anestesia, existen alternativas que permiten a la madre evitar el dolor típico del parto.

¿Qué es menos doloroso, un parto normal o la cesárea?

Si nos ceñimos exclusivamente al momento del alumbramiento, la cesárea es menos dolorosa porque se utiliza anestesia general y la madre no es consciente de la operación. No obstante, en los últimos años se ha optado por utilizar anestesia general que no deje a la madre en un estado de inconsciencia, con el fin de evitar complicaciones al bebé.

Para saber qué es menos doloroso, si un parto normal o una cesárea, conviene dividir el parto en dos fases: el nacimiento del bebé propiamente dicho y la recuperación. La primera fase se caracteriza por la dilatación del útero y el ensanchamiento de la pelvis. Estas contracciones duelen bastante (no duele el parto con la epidural porque bloquea los transmisores neuronales que alertan al cerebro), y si se evita el uso de analgésicos son tan intensas que el postoperatorio suele ser más agradable.

En cambio, las molestias del postparto se acentúan en la cesárea. Puede haberse evitado un desgarro uterino o lesiones internas provocadas por el esfuerzo aplicado durante el parto, pero la cesárea es una intervención quirúrgica de envergadura que requiere de reposo.

¿Hasta cuántos centímetros se puede poner la epidural?

Depende. Hasta hace poco, los médicos tenían una respuesta clara cuando les preguntaban cuánto hay que dilatar para poner la epidural. El máximo estaba fijado en ocho centímetros, teniendo en cuenta que la epidural requiere de ciertos preparativos y los primeros efectos analgésicos se empiezan a notar a los 10 minutos desde su administración.

No obstante, ciertos estudios afirman que es necesario tener en cuenta las sensaciones de la madre, ya que es la que nota cuándo el dolor se intensifica a causa del aumento de las contracciones uterinas. Dado que, cuanto más duele un parto natural, más próximo está el alumbramiento del niño, en cuanto la madre dé la primera señal de dolor es recomendable empezar con los preparativos para administrarle la epidural.

Pero, ¿hasta cuántos centímetros se puede poner la epidural exactamente? No es aconsejable superar el límite de los ocho centímetros de dilatación, puesto que a partir de ahí el parto se empieza a precipitar y la llegada del bebé es inminente. Cuanto antes se administre, menos riesgo hay de que la madre sufra dolores, por lo que conviene tenerla siempre preparada, aunque en principio la madre renuncie a ella. Algunas de ellas quieren no ponérsela y en cuanto las contracciones se empiezan a intensificar la solicitan.

Pero, ¿cuánto duele un parto natural? ¿Tan doloroso es?

Los cambios que experimenta el cuerpo femenino durante el parto son muy numerosos, e implican a los huesos de la pelvis y las zonas colindantes, incluyendo la base de la columna. Con tal de permitir la salida del bebé, el cuerpo femenino comienza a sufrir ciertos cambios en tiempo récord que pueden derivar en desgarros, roturas, traumas y otro tipo de lesiones.

Los médicos tienen claro que no hay nada como tener un parto natural rápido y sin dolor. Por eso, a pesar de que la madre dilate rápido, es preferible administrarle la epidural para que pueda gozar de un parto sin molestias durante el alumbramiento. Eso sí, las molestias del postparto pueden dejarse notar a las horas, cuando los efectos de la anestesia finalicen.

Es difícil explicar cuánto duele un parto natural, ya que no se puede cuantificar, pero los dolores son muy intensos y los cambios que experimenta el cuerpo son en ocasiones muy acentuados. Por eso, recurrir a anestésicos es la mejor opción para hacer que el parto sea agradable y no corra riesgos ni la salud del bebé ni la de la madre.

Conviene recordar cuestiones importantes sobre el uso de anestésicos, sobre todo cuánto hay que dilatar para poner la epidural y hasta cuántos centímetros se puede poner. La epidural es un tipo de anestesia que tarda en hacer efecto unos 15 o 20 minutos y necesita ser preparada con anterioridad, por lo que es necesario que el equipo médico controle la dilatación del cuello uterino para tener en cuenta los plazos de administración de la anestesia.

Cuando rompes aguas, ¿cuánto tardas en parir?

No es una ciencia exacta, pero desde que se produce la rotura de la bolsa amniótica, el parto puede tardar en producirse unas 12-24 horas. Si la rotura se produce antes de la semana 35, estaremos hablando de una rotura prematura que expone a riesgos mayores la salud tanto del bebé como de la madre, por lo que será aconsejable acudir al hospital en un intervalo máximo de cuatro horas.

“Cuando rompes aguas, ¿cuánto tardas en parir si la bolsa se ha roto antes de tiempo?”, se preguntan algunas mujeres. No hay de qué preocuparse, los hospitales están preparados para asistir a la madre y al bebé en caso de que se produzca un nacimiento prematuro. En estos casos, es habitual que los médicos opten por un parto por cesárea y que luego los bebés estén en la incubadora para completar su desarrollo orgánico.

Una vez allí, el equipo médico le informará acerca de cuánto hay que dilatar para poner la epidural de forma segura y monitorizará su estado en todo momento para garantizar el bienestar tanto de la madre como del bebé.

Conclusiones acerca de los partos con epidural

Aunque resulta complicado establecer una escala para explicar cuánto duele un parto natural, lo cierto es que el dolor es tan intenso que el uso de la epidural es casi obligatorio para aquellas madres que busquen el mejor modo de dar a luz sin sufrir dolor. Los médicos insisten en que la epidural se administra de manera segura y es muy eficaz, y por eso es uno de los tipos de anestésicos más empleados. Nada como tener un parto natural rápido y sin dolor.

Para poder administrarla correctamente, el equipo médico monitorizará la dilatación del útero de la madre. ¿Hasta cuántos centímetros se puede poner la epidural? Nunca más de ocho, aunque lo habitual es que a los cinco o seis centímetros la madre ya esté lista para recibir su dosis de anestésicos.

En caso de que no se administre epidural y exista algún tipo de complicación, el médico puede decidir realizar una cesárea. Muchas madres se cuestionan qué es menos doloroso, si un parto normal o una cesárea. La diferencia es que, con anestesia, ninguno de los dos es doloroso, aunque las molestias posteriores durante el postoperatorio pueden variar, ya que en el primer tipo de alumbramiento estamos hablando de un parto donde el cuerpo se ha sometido a un esfuerzo físico extremo, mientras que en el segundo caso ha sido necesario hacer una intervención quirúrgica en toda regla.

Otra cuestión a tener en cuenta: los plazos para recibir la atención necesaria. Cuando rompes aguas, ¿cuánto tardas en parir? Si la rotura se ha producido a partir de la semana 37, el parto tendrá lugar entre las 12 y las 24 horas siguientes, dependiendo del ritmo de dilatación de la mujer. En cambio, si la rotura de la bolsa amniótica se produce antes de la semana 35, estaremos hablando de una rotura prematura, por lo que los plazos serán distintos.

Entonces, cuando rompes aguas, ¿cuánto tardas en parir si se ha producido antes de tiempo? No te asustes, pero en estos casos el parto tendrá lugar de manera inminente y lo más probable es que sea por cesárea, ya que ante una rotura del saco amniótico los bebés tendrán que ser extirpados del vientre materno y completar su desarrollo en una incubadora.